Si tu gato es mayor y notas cambios en su comportamiento puede ser que padezca artrosis, cubriendo un sencillo cuestionario podremos evaluar el problema. Son preguntas muy fáciles de contestar, ¿juega menos que antes? ¿duerme más? ¿se queja más que antes con el cepillado?, y nos darán una valiosa información sobre el grado de molestia que puede tener. El estudio se completa con radiografías para valorar el estado de las articulaciones comprometidas.